La Orden del Puño Plateado

Rémora, un pequeño pueblo ubicado en las profundidades olvidadas de la pequeña nación de Gladiuzark, ha sido desde hace casi 1500 años un pueblo-prisión condenado a existir única y exclusivamente para mantener dentro de sus muros a los criminales más peligrosos de la nación. La ciudad está habitada sólo por las familias de los guardianes y algunos otros seres de diferentes partes que han sido exiliados, expulsados o perseguidos y no han tenido más remedio que venir a trabajar en la prisión.

Aunque no están obligados y no son malvados, los habitantes de Rémora viven en un ambiente de mucha presión, responsabilidad y una concepción del honor bastante peculiar; al no tener a donde más ir, la causa de mantener confinados a los criminales le da sentido a sus destrozadas vidas y los llena de nuevas esperanzas en este mundo difícil. El pueblo consta de unos 3000 habitantes y está construido en medio de un pantano antiguo en cuyas aguas habitan los espíritus atormentados de criaturas llevadas allí hace milenios como castigo por sus acciones contra los dioses.

La ciudad tiene dos escudos mágicos diseñados como última defensa para mantener adentro todo lo que hay en el pueblo en caso de que alguien quiera entrar o salir. Uno de esos escudos solo puede ser abierto desde afuera, el otro solo puede ser abierto desde adentro; ambos mediante un ritual especial realizado por los comandantes encargados de la seguridad. Internamente la ciudad cuenta con una muralla que rodea el pueblo, las casas y demás edificios se encuentran dentro del anillo de la muralla y allí es donde viven los civiles y donde funciona todo el pueblo. Adentrándose más hay una segunda muralla alrededor del torreón de la prisión a donde solo tienen acceso los guardianes y personas autorizadas. Dentro de este torreón solo se encuentran los cuarteles, defensas, unas cuantas celdas menores y las entradas a las cavernas donde están las celdas mágicas en las que están confinados los seres más malévolos de toda la prisión.

Durante 500 años nadie se ha atrevido a atacar o escapar de la prisión más segura de todo el mundo conocido…

La noche más larga

Durante un noxante, hace muchos años los presos de los niveles intermedios se amotinaron y sin saber que estaban en la noche más oscura (no se les permitía saber) tomaron el control y comenzaron una revuelta que tomó por sorpresa a los guardias que estaban preparados para combatir los horrores del noxante y no ambas cosas a la vez.

Los minutos parecían horas, los valientes guardianes eran muy pocos para combatir la gran cantidad de enemigos que los atacaron y se liberaron. Un par de horas después del comienzo las celdas en lo más profundo de las cuevas habían sido abiertas y enormes terrores se liberaron. Los 400 hombres, tal vez los mejores entrenados del reino, fueron insuficientes y en cuestión de horas la resistencia era poca… solo quedaban aquellos que intentaban salvar a los civiles, familias, niños, ancianos. La aterradora noche no había terminado y muchos de los prisioneros se unieron a los guardias para intentar salvarse ya que los horrores del noxante venidos de un lugar más oscuro que los mismos infiernos no tenían piedad de nada que se les pusiera en frente.

En uno de los refugios especiales, un grupo de niños permanece inmóvil junto a un viejo armero que los recogió y los llevó hasta allí. Afuera los sonidos de la masacre retumban y retumbarán eternamente en sus corazones. Pero ellos, en silencio. Balderk de 30 años, hijo de Kanathor, uno de los capitanes de la guardia, anima con sabias palabras a sus pequeños compañeros y les da mensajes de aliento:

  • Balderk: ¡Tenemos que salir a luchar!
  • Anciano Armero: Claro que no pequeño, los terrores del noxante nos sobrepasan.
  • Balderk: ¡Claro que no! Debemos unirnos a la guardia de mi padre, tomar éstas armas y él nos acompañará a la batalla.
  • Anciano: oh pequeño valiente, que los dioses protejan a tu padre y sus hombres esta noche, tu misión hoy es cuidar a estos pequeños como lo ordenó tu madre antes de irse…

Zivah, una humana de unos 21 años se aproxima desde el fondo con una armadura que le queda muy grande y le alcanza una espada a Balderk

  • Zivah: Yo apoyo a Balderk, deberíamos al menos prepararnos para la batalla y empuñar nuestras armas.
  • Anciano: Oh mi pequeña Zivah… el fuego del cabello de tu madre ahora se mueve una generación y arde como mil soles en tus pequeños ojos. Mejor ayúdame con Syndell que no para de llorar, y tú Balderk, ayúdame con Hayley que no tengo tantas manos.
    Ambos sostienen un bebé en sus manos, en total hay 10 niños entre los 3 y los 30 años en aquel lugar.
  • Balderk: No me digas Balderk nada más. Soy Balderk, hijo de Kanathor y futuro capitán de la guardia de Rémora. Sobre mis hombros recae la responsabilidad de mantener…
    Algunos de los niños responden y completan de mala gana su juramento: “…de mantener y perpetuar el honor de la guardia de Rémora y mantener a los delincuentes encerrados para siempre… ” El anciano ríe y los niños ignoran el resto del juramento.

La batalla afuera continúa, cada vez más lejana. Los bebés duermen y el anciano se queda dormido. Balderk despierta y hace levantar a los más grandes: Borotox de 27, Fux de 24, Zivah de 21, Dialeya de 18, Asfodel de 15 y Gressorius de 12.

  • Balderk: En la parte de atrás hay armaduras para medianos, esas nos van a quedar mejor.
    Los niños lo siguen y se escuchan pequeños ruidos junto a ellos.

Después de un rato la puerta del refugio en donde están explota. Una criatura negra de ojos rojos entra y destruye todo a su paso, tras ella unas cinco más pequeñas lo siguen. El viejo reza y los ataca pero no logra hacerles ningún daño. El más grande, de unos cuatro metros de altura lo toma en su mano y le muerde el pecho para arrancarle el corazón, los huesos crujen mientras los mastica. Los seres están a punto de salir y escuchan llorar a los bebés que el anciano cuidaba, corren hacia ellos con sed de sangre y hambre.
Se escuchan unos extraños susurros en el aire pero no se pueden identificar. El ambiente cambia y energía positiva llena el lugar. Cuando el primer bebé va a ser devorado se escucha el grito de batalla menos impresionante y menos propenso a pasar a los hitos de la historia que se pueda imaginar.
De la oscuridad salen siete ágiles siluetas que cargan con valentía hacia los demonios, están armados con un pequeño y diverso arsenal que incluye maravillas militares tales como: un par de escudos al revés, una espada con la funda puesta, una ballesta cargada con una flecha de arco, una escoba, la tapa de un barril, una pierna de cerdo, un libro de cocina y la pata de una silla. Todos ellos llevan en su cabeza una rodillera a manera de casco excepto Borotox que se puso un balde que hace juego con su escoba.
El enemigo sorprendido ruge y logra intimidar a los niños que se detienen.

  • Borotox: Fux usa tu libro de magia… solo hay que leer el conjuro y sale
  • Fux: ..por el poder de los dioses… de todas las tierras…
  • Balderk: nosotros te cubriremos gran mago

Los niños cargan pero el enemigo más grande golpea el suelo y todos vuelan contra los muros, se dirige a Balderk y lo mira cínicamente.

  • Fux: 2 Patas de cerdo, orégano, sal de ajo, perejil y 2 libras de lentejas! Te ordeno malvado que te detengas

El bicho se paraliza en el acto, pero después de unos segundos se libera y ataca a Balderk quien responde golpeándolo con la pata de una silla. La criatura explota en cenizas.

Los niños celebran eufóricos y confundidos, se abrazan y Balderk corre por todos lados celebrando su gran poder y valentía. Desde el techo saltan tres guerreros: un mago de Lerman, un explorador y finalmente un paladín de Rauall y avanzan hasta la puerta encarando un enemigo que no se muestra. De la oscuridad de la noche aparece una horda de demonios y combaten a los 3 salvadores quienes esconden a los niños y resisten hasta un momento antes de que el noxante acabe. Justo al final cuando el poder de los seres oscuros es mayor, los tres realizan un ritual de zeclón y se suicidan llevándose a los espectros con ellos. Al terminar el noxante, los niños salen y solo encuentran un guantelete plateado con cenizas adentro y una bolsa vieja llena de harapos. Al revisar el pueblo solo encuentran muerte y destrucción…nadie más está vivo y ellos están atrapados por el escudo interno. Los niños entran en pánico y lloran durante varias horas. Son interrumpidos por Zivah quien esculcando la bolsa de harapos que traía el mago encuentra tres pequeñas cosas muy interesantes: tres medianos recién nacidos del tamaño de una mano humana lloran por el hambre y el frío. Max, Marc y Mike, son nombrados.
Durante 60 años los trece niños estuvieron atrapados en Rémora sobreviviendo solos y aprendiendo por su cuenta las artes de diferentes oficios y profesiones que les permitieran abrir el escudo y escapar. En el proceso despiertan los espíritus de los fundadores de la prisión y con su sabiduría logran abrir el escudo y salir al mundo a buscar la sabiduría y poder necesarios para reconstruir la prisión por la que sus padres dieron la vida. Cuando salen, La Orden del Puño Plateado es una organización de raíces profundas y poseedora de gran conocimiento y determinación.

La Orden del Puño Plateado

El olvido creador jogike jogike