El olvido creador

Termina la batalla entre orcos e infernales.

El siguiente programa tiene un alto contenido de escenas extrañas, por favor no permita que sus niños lo observen sin la compañía de un adulto responsable y mentalmente sano.

En el programa de hoy estaremos un poco menos… animados, cándidos, graciosos. Esto se debe a que, sinceramente, nuestros aventureros no hicieron absolutamente nada interesante. ¿Encontrar un altar de un dios desconocido? Pfff, gran vaina. ¿Ganar un montón de oro de una manera rápida? Es que no saben cuánto me pagan por narrar sus choco-aventuras. ¿Conocer a una raza del inframundo que va a invadir la superficie? No han visto mi habitación, debajo de ése desorden podrían encontrar nuevas formas de vida. Pero bueno, me remitiré a contarle de qué va todo esto…
Había una vez cinco aventureros, que iban por una planicie, cantando cosas raras, vestidos como gente rara, cabalgando cosas rara, con nombres y gustos raros. Les decían, los raritos. A estos raritos les gustaba mucho el oro y las aventuras y creer que pueden andar por ahí disparándole a cualquier avichucho que ande volando o pueden ir prendiéndole candela a todo lo que se mueva. Raritos al fin y al cabo. Un día, mientras estaban matando cosas horribles en el bosque profundo, el bando para el que estaban trabajando ganó, entonces se hicieron con la zona enemiga y empezaron a saquear. Se hicieron con armas, armaduras, objetos mágicos, cabezas, huesos y de todo, no dejaron cadáver intacto los muy raritos. Pero uno de ellos, el más bailarín, le dio por escarbar huecos en la tierra, entonces otros, igualmente raritos y desocupados, se pusieron a ayudarle.
Y sí, escarbando como perros en el patio fue que dieron con una caverna, profunda, aparentemente no natural, en la cual se adentraron –algo que cualquier persona coherente y con sentido común no haría- Pero no, estos son raritos y, además, rodeados de orcos que no son precisamente famosos por su inteligencia, entonces se metieron por allá en las profundidades obscuras y olorosas de la susodicha caverna. Todo resultó ser una construcción subterránea de dos túneles, con un carril a lo largo de toda la extensión, donde uno de los dos caminos daba derechito al calor de la lava bajo el bosque, mientras el otro daba a una bóveda enorme, gigantesca, que luego de iluminarla resultó ser una especie de habitación colosal con una formación rocosa particular en el centro.
Les tomó un buen rato a esta comparsa de raritos el darse cuenta que en la formación rocosa del centro habían unas escrituras raras y una figura, sólo pudieron darse cuenta cuando Helios –el amante del choque y los tutú rosados- utilizó volar y se percató de ello. Compartió sus hallazgos con todos los otros raritos, eventualmente, nuestro querido pirómano nudista recordó algo que sabía con certeza del símbolo, era distintivo del dios Ufrengak. Nuevas cosas parecían emerger de todo este embrollo de la excavación.
Entre tanto, nuestros amiguitos salvajes de la superficie, orcos, estaban haciendo todas las preparaciones para recibir a sus aliados. Limpiaron la zona, empezaron a construir sus propias edificaciones y demás. Sakurech, más conocido en el mundo del espectáculo como ‘Pelos Necios’, era el nuevo líder de la comunidad orca, fue él quien dio aviso a nuestros aventureros – sí, los raritos- que sus aliados estaban por llegar. Resulta que parte de los aliados eran unos gigantes de la tormenta y un mago, éste no se identificó con algún nombre en particular, sólo sabemos que tiene una mano que sobresale de entre toda su indumentaria, es parte de ‘La Mano Negra’.
Luego de que éste mago se marchara, nuestros raritos se dispusieron a recibir las recompensas de sus hazañas –la verdad no hicieron nada por los orcos, seamos francos- y decidieron marchar hacia Mercari. Justo antes de esto, nuestro querido rarito Damalfit ‘el insaciable’, esperaba con ansias la resurrección de su familiar, la cosa horrible de nombre horrible, gracias a la infinita generosidad del ‘Pelos Necios’, que lo volvería a la vida con su poder… y ¡oh sorpresa!, ya no era horrible, aunque el nombre sigue siendo horrible pero le combina mejor. Ha renacido su familiar con la nueva figura, último modelo año 2274, un Hipogrifo cero kilómetros. Nadie se alegró, tal vez un poco nuestro rarito insaciable, pero un hijo de Tehamu no estaba muy contento que digamos.
Llevaban varios ciclos de camino hacia la ciudad, quedaban poco más de cuatro ciclos para llegar, cuando se toparon de frente con una pelota con tentáculos, que tenía más ojos al final de esos tentáculos, acompañados de unos elfos con deficiencia de vitamina D y pupilas súper irritadas, seguro por no dormir mucho –su servidor opta por el abuso de psicotrópicos como la causa de esto último-.

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Ante esta situación, Damalfit ‘el rarito insaciable’ fue quien lideró las acciones, habló en un idioma inteligible con otro de esos desadaptados elfos, para luego hacer que el grupo de amiguitos felices fuera interrogado sobre esto y aquello –se rumorea que Damalfit quiso intimidar con una de las pelotas con tentáculos, pero no tuvo éxito-, posteriormente les dejaron continuar su camino que los llevaría, por fin, a Mercari.
Una vez en la ciudad, Alasha se separó del grupo, rumbo al Reino, para quitarse lo que se le pegó de proletaria, mientras los otros raritos amiguitos felices se fueron a gastarse el oro que tenían en cosas efímeras.

Como pueden notarlo, mis queridos espectadores, esta aventura no termino de manera muy emocionante, pero así es esto, a veces nuestros aventureros favoritos –especialmente Arpad el lindo- se tomarán las cosas con calma, otras nos harán reír, otras sufrir… y sí.

Ciao ciao.
P.D 1: La asociación protectora de aberraciones certifica que ninguna aberración fue lastimada de alguna manera durante los eventos narrados anteriormente.
P.D 2: El sindicato de hijos de Tehamu, planea adoptar medidas legales frente a los vejámenes parecidos por uno de sus miembros, seguiremos informando.

Este programa llegó a ustedes con el patrocinio de:
Estadero ‘La Gorda’ las mejores cervezas y comida que puede encontrar en Logos ciudad X que nadie sabe dónde queda. Además, con el mejor chef de la ciudad, Andreu.
Armas de asedio ‘La inexpugnable’, usted nos lo dice, nosotros lo hacemos realidad –y creamos una versión más OP y una manera de anularla por si las dudas-. Nuestro trabajo es garantizado, si los resultados no lo satisfacen, le devolvemos su dinero*.

*Aplica condiciones y restricciones: Sólo se hacen devoluciones en la sucursal de Zarquitania, con cita previa. No cubre gastos de transporte. Nos reservamos el derecho de admisión a la ciudad.

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Aparece La Bestia Conquistadora
Un avatar de Janukra, la diosa orca hace presencia para ayudar a sus hijos.
Sexmón 6 del 2273 CH – Época octava

El grupo de aventureros que se encontraba en el campamento de los demonios, se disponía a partir hacia el punto acordado para el intercambio, el orco que estaba en el dominio del grupo se encontraba muy malherido por lo que el grupo se vio obligado a curarlo por medios mágicos. Ya con sus nuevos objetos identificados y con ryoback integrado nuevamente, el grupo emprendió su camino hacia el sur.
Dos días se tomó el grupo para llegar al punto de encuentro, ya allí tuvieron que esperar un buen rato hasta que grandes explosiones retumbaron en el lugar acompañadas por una risa exageradamente aguda, era la señal, Sakurech había llegado al encuentro de los aventureros.
Helios fue el primero en dar cara al orco que en un ágil movimiento se bajó de un árbol, damalfit en un intento fallido de esconderse fue descubierto por el orco que no dudo en hacerle saber que había sido descubierto.
Ya frente a frente el grupo demostró que traían consigo al orco, Sakurech en un acto poco común entre orcos, se abalanzo hacia él y le proporciono un fuerte abrazo, una muestra de afecto entre orcos, quien lo diría.
Sakurech que le había dado indicaciones a su compañero sobre la ubicación del campamento orco, llevó al grupo hasta donde estaba Arpad, vaya sorpresa la del grupo al ver que lo que ciclos atrás era una mole de 8 pies era ahora un pollo gigante de 5 pies, damalfit lo identifico como un kenku, mal llamado un hombre cuervo, el mago con cierto aire de desconfianza, desencadeno una sesión de preguntas, y la que confirmo que ese pájaro gigante era arpad fue ‘’¿dónde se conoció el grupo?’’ a lo que él respondió: ‘’en una fila’’, todos supieron que era el, como alguien podía adivinar cosa tan absurda.
Ninguno podía comprender como era posible que hubiesen cambiado el cuerpo de arpad, pero que la mente hubiese perdurado, a lo que Damalfit aclaro sus dudas comentándole al grupo que era parte de un conjuro divino conocido como reencarnar.
Al parecer los dos bando habían cumplido con su palabra, el grupo que no pudo contener su curiosidad, le pregunto al orco cual era el motivo de esta batalla entre orcos y demonios, todos se quedaron bastantes sorprendidos al darse cuenta de que en verdad, eran los demonios los que estaban de infiltrados en el bosque, desterrando a los orcos de sus tierras, destruyendo la gran mayoría de la tribu.
- Humanos, ayudar Sakurech- dijo el orco en un común muy pobre.
Ahora con la verdad al aire, el grupo opto por cambiar su posición en la batalla, fuese por honor, por deidades o por motivos personales, el grupo accedió a ayudar a sakurech que dirigiéndose a damalfit dijo:
- Humano cobarde, usar pergamino en…- dijo sakurech mientras buscaba las palabras indicadas en su mente.- en… campamento de demonios.
Damalfit que no tenía mucha confianza acepto a usarlo, pero con la condición de que antes debería de identificar el pergamino.
Todo trascurría con normalidad, el mago preparaba todo para analizar el pergamino mientras hablaba con sus camaradas, al parecer sakurech y damalfit habían resuelto sus rivalidades, el resto del grupo le hacía preguntas sobre la guerra al orco que intentaba buscar las mejores palabras para responder. De repente el rostro de damalfit mostro una enorme señal de asombro, el mago no podía creer lo que tenía en las manos, damalfit explico que el pergamino se trataba de un conjuro de umbral, un conjuro que solo los magos más poderosos pueden lanzar.
El mago acepto hacer el trabajo y ahora el grupo se disponía a planear una estrategia para por lo menos, poder acercarse al campamento de los demonios, todos concordaron en que la única salida a esta situación era esperar a que la suerte les diera la mano, Sakurech insistió en que él debía de acompañar al mago hasta el campamento, Helios accedió a prestare a Damalfit sus tobilleras y sus brazales para que fuese más fácil huir en caso de ser descubiertos.
Arpad, Sakurech y Samalfit partieron hacia el campamento, el trio acordó que Sakurech se transformaría en un cuervo simulando ser el familiar de Damalfit, ya que si los demonios viesen a un orco acercándose, no dudarían en matarlo.
Luego de caminar por muchas horas, el grupo advirtió a los gibados que estaban en los árboles, estos se comunicaron con Damalfit advirtiéndole que no tenían autorización para pasar, así que si seguían serian atacados. Poca fue la atención que le prestaron a esta advertencia, los tres continuaron su marcha con mucha cautela por el campamento que empezaba a alzarse frente a sus narices (o pico), gran variedad de diablos y demonios rondaban por el lugar, desde diablos barbados hasta poderosos demonios jurapenados, ninguno parecía advertir la presencia de los combatientes. Estos que no querían retar más a su suerte decidieron detenerse, damalfit sacó el pergamino y comenzó a conjurarlo, lastimosamente poco pudo ver el mago ya que inmediatamente termino de ejecutar el conjuro salió a correr en dirección sur.
En el lugar en el que se había lanzado el conjuro, un pequeño círculo se empezó a formar, de él pareció salir una presencia que solo Sakurech podía ver, este hizo una venia y seguida a esta su cuerpo comenzó a transmutarse en una horrible criatura, todo el lado derecho de su cuerpo se convirtió en esqueleto, su tamaño aumento en gran medida y su masa muscular se incrementó, sus colmillos crecieron y un hacha doble orca se postro sobre su espalda, todo parecía morir con su presencia, todo a su alrededor parecía ser víctima de un terrible marchitamiento a una velocidad descomunal, arpad que no espero a quedarse mucho tiempo comenzó a correr también en dirección sur.

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Mientras tanto el grupo que estaba en el bosque comenzó a escuchar una enorme cantidad de gente que marchaba con pesados pasos, todos se montaron en los árboles para poder observar mejor, un grupo de aproximadamente unos trecientos orcos trotaban en dirección al campamento, entre ellos se podían notar a dos inmensas criaturas que sobresalían de entre los demás.
El primero en llegar fue arpad, que intentaba describir lo que había ocurrido, un momento después llego damalfit, este venia cojeando, un demonio flecha lo había alcanzado con dos virotes, y para colmo de males, el mago se sacó las dos flechas de manera incorrecta, dejando la punta del proyectil en su cuerpo.
El grupo llego a la conclusión de que lo ocurrido en el campamento de los demonios, era una materialización de un avatar de Janukra, y el grupo poseído por la curiosidad decidió avanzar hacia el campamento, con el fin de observar lo que pasaba.
A un veloz paso iba el grupo, todo parecía ir con normalidad, en algún punto del camino, se pudo notar en el suelo un pequeño bulto de nieve que caía por una abertura que había entre los árboles, el grupo no le prestó atención a esto. Siguieron pues los aventureros caminando por el oscuro bosque hasta que un inmenso puño de barro salió del suelo hacia la cara de damalfit que no pudo esquivar el ataque, todos que no querían retrasarse comenzaron a correr para evitar el enfrentamiento mientras el mago se lamentaba por los dientes que había perdido.
Cuando el grupo de aventureros llego al campamento, algo que los dejo muy impresionados fue una cerca de demonios empalados que habían construidos los orcos, además de la cantidad de hijos de Tehamú que se encontraban muertos. El grupo no dudo en saquear un par de cuerpos, entre los cuales se encontraba una hermosa súcubo destripada que poseía un brazalete de espinas, arpad se hizo con este y sin ni siquiera identificarlo se lo puso, inmediatamente el monje sintió una fuerte fatiga, se trataba de un brazalete del asechador sombrío, solo quedaba esperar a que el efecto culminara (si es que culmina).

Los aventureros llegaron hasta el campamento orco y pidieron que llamaran a Sakurech, la voz se comenzó a correr entre la numerosa cantidad de orcos, hasta que por fin llego a oídos de Sakurech que fue al encuentro del grupo, el orco nuevamente tenía su aspecto desaliñado, pero en él había una diferencia, ahora hablaba el común con mucha fluidez y esto se lo atribuyo a un regalo de su madre Janukra.
El orco recibió al grupo en su campamento, y le recordó a Damalfit que le debía un duelo, además de mencionarle que su madre también le había dado el poder para hacer enfrentamientos que no fueran letales, Damalfit que comprobó que sus palabras era ciertas, acepto el duelo. Todos los orcos en el lugar se pararon expectantes al combate. El mago comenzó con un par de hechizos defensivos, seguidos por una potente lanza sónica, Sakurech que se acercaba al mago lanzó manos ardientes, a damalfit no le pareció la gran cosa, esta idea no le duró mucho al sentir que este conjuro lo estaba enervando, absorbiendo su vida, damalfit intento golpear al druida con su puño oscuro pero lastimosamente fallo, todos en el lugar se burlaron del mago, pensando que lo hacía en un momento de desesperación, el combate no duro mucho, y el mago cayó vencido ante el poder de Sakurech.
Todo parecía ir muy bien, el grupo pidió quedarse en el campamento hasta las primeras luces de primón. Para lastima del mago, en el campamento se comenzó a regar la voz de que habían dado de baja a un diablillo días antes de atacar el campamento, todo parecía indicar que era Veint, Sakurech en un acto de amabilidad accedió a reencarnar al diablillo que era de gran valor para el mago
Todos estaban aprovechando este tiempo para compartir conocimientos y culturas, helios en su búsqueda insaciable de retos, encontró un pequeño túnel que estaba bloqueado por tierra y comenzó a cavar con un grupo de orcos en busca de no sé qué, arpad compartía sus conocimientos sobre la estrategia con los orcos, mientras Damalfit ayuda al campamento identificando el botín, todo parece indicar que los orcos han recobrado su hogar.

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Un amanecer en la larga noche

Bienvenidos señoras, señores, criaturas de este plano y toooooodos los demás, a este, el registro histórico más fiel, más preciso, más fidedigno, más fantabuloso, más mejor y menos pior del mundo mundial… ¡El olvido creador! –Ovaciones, el público llora, mujeres gritan de emoción. Gente desmayada-. Con ustedes, su humilde servidor: ¡Nadie!

Como todos saben, hacía un mes, o así, que el grupo de desempleados se había embarcado en una serie de misiones conjuntas, relacionadas con el exterminio de criaturas salvajes que procuran invadir tierra de otros. Tarea fácil dirían unos, matar algunos animales terribles aquí y allá. Tal vez uno que otro grande, como un Oso o Alce; no obstante, a nadie se le ocurre que lagartijas sobrealimentadas del tamaño de una casa, con púas y una cola del tamaño de medio hombre adulto puedan aparecer, o que de la nada un puerco con colmillos afilados como cimitarras y un aliento de los mil infiernos hagan de las noches de reposo unas rotundas pesadillas.

Y dicho esto, es así como hoy, su muy humilde servidor Nadie, el más famoso de los bardos, tiene la honrosa tarea de traerles a ustedes algunos datos interesantes de las aventuras de estos variopintos sujetillos. ¿Qué es la vida de aventurero sin una que otra escaramuza; qué clase de aventurero no tiene una cicatriz hecha por algún esperpento que casi le cobra con la vida el oro de la recompensa? Pues absolutamente nada, a menos que tengan a alguien para contarlas, para hacerlas leyendas! Jojoojo, Nadie es tan valiente como para hacerlo… por un módico precio –cofcof-. Puras emociones fuertes es lo que han visto este grupo de aventureros, ¿o desadaptados sociales?, que en seguida les presentaré, con inspirado acento –y en orden alfabético-:

Arpad
Esta mole de 2.40 mts es puro amor en color gris clarito. Su camino monástico lo ha hecho acreedor a un gusto excéntrico por los materiales extraños, las piedras incrustadas en la piel y las criaturas que se transforman en animales- Hola, enano poderoso de Meikos-. Está en primer lugar porque es el más guapetón del grupo. Su frase favorita es: “A mí me gusta como el café en las mañanas: fuerte y sobre el mesón de la cocina.”

Alaska
La niña bien de la compañía, esta semielfa se pasa el día entre limarse las uñas, desprestigiar al proletariado de Meikos, quejarse porque no vive en Zarquitania, y decidir qué color de saeta le combina mejor con el color de las botas. Sus pasatiempos son esconderse del enemigo, jugar a ser un maniquí y leer el horóscopo. Su frase cita favorita es: “Yo quiero algo súper genial o nada que ver, Ok?”

Damalfit
El rarito del grupo, es el único que tiene una cosa horrible con nombre horrible, y que habla, como “compañero animal”. Además, le encanta utilizar la táctica de fingir estar inconsciente para que otras criaturas se acerquen a él, desconocemos los propósitos de tales actos, pero sospechamos que tienen una fuerte connotación sexual. Es el mago más generoso del mundo, trabaja por hechizos, no por oro, pero al final nunca cobra. Además le encanta repartir el daño equitativamente entre todos los enemigos. Ya le conocen en el bajo mundo como “Damalfit, el fogoso”, por su manera cálida de tratar a los humanoides. Es políglota, le encanta saber cualquier idioma que no sea del plano material. No le gusta el hechizo de comprender lenguajes, montura, resistir elementos o volar. Su frase favorita es: “Es mejor adentro que afuera”. Ya ustedes sabrán interpretar.

Helios
La bailarina de la guerra, el explorador del grupo. De niño le encantaba bailar ballet, pero como sus padres no lo apoyaron decidió volverse un aventurero, en ellos ganaría mucho dinero y se compraría su propio tutú, luego pondría su propia academia de ballet, con juegos de azar y mujerzuelas/elfezuelas/orcozuelas y las zuelas de todas las razas, no discrimina. Sin embargo, la realidad ha sido muy diferente, luego de unas cuantas experiencias cercanas a la muerte, nuestro querido explorador tuvo una epifanía: “El dinero no puede comprarlo todo, pero casi, entonces es mejor hacer lo que a uno le gusta todo revuelto como en un buen sancocho”. Por eso decidió aplicar sus conocimientos de baile en la pelea, dando vueltas con gracia y estilo, pica enemigos al por mayor y al detal. Frases favoritas: “¿Su mamá sabe cocer?” y “¡Sacúdelo que tiene arena!”

Ryobak
El nudista pirómano. A este buen hombre le encanta hacer dos cosas en la vida: dañar los harapos que tiene por ropa y prenderle fuego a lo que se le cruce por el camino. Aunque, a veces lo veremos en otros roles más emocionantes como el de embestir empalizadas o intentar montarse en lo que se mueva, literal. –Hola, marrano poderoso-. Si Darwin existiera en este mundo, él sería el eslabón perdido en la cadena de evolución de las especies. Su frases favoritas son: “Me lo mecatié en cositas” y “Así estaba cuando llegué”.

Y ahora sí vamos a los hechos que me invocan para esta especial ocasión:

En algún momento entre Sexmón 4 y 7 del 2273 CH – Época octava

En capítulos anteriores, este grupo estaba jugando el papel de mercenarios para Meikos; sin embargo, ante algunos eventos sorpresivos, terminaron dirigiéndose hacia el Bosque Profundo para jugar a los comandos, pero ahora contratados por los hijos de Tehamú. Batalla tras batalla, nuestros valientes muchachitos se lograron escapar de las hermosas, deliciosas, suavecitas y encantadoras manos de Iyaki. Hasta que cierto ciclo, mientras reponían fuerzas durante la larga noche y adecuaban una zona del bosque profundo con trampas y algunos puntos de reconocimiento, de modo tal que les sirviera de avanzada y base para los ciclos posteriores, quienes realizarían el primer turno de guardia, Arpad y Helios, estarían a cargo de esta labor. Entre tanto, Damalfit era arrebatado del mundo onírico por un repentino acceso de ansiedad.

Helios solicitó amablemente a Arpad que fuese a revisar qué ocurría con Damalfit, a lo que Arpad respondió que de sueños él no se daba por enterado; así que el buen Helios se acercó hasta el lecho del grupo, dispuesto en lo alto de un árbol, inquiriendo por el bienestar de su camarada. Damalfit dejó de manifiesto que algo malo había ocurrido, o eso le parecía, posiblemente su familiar –cuyo nombre horrible no quiero recordar, y él tampoco- estaba en peligro o algo peor, ya que no logra percibir su vínculo. Ante dicha situación, Helios propuso hacer algunas rondas, con él, alrededor de la zona para probar suerte, tal vez podría restablecer su vínculo con ello.

Mientras estaban en ello, Helios y Damalfit, nuestro explorador estrella detectó algunas cosas inusuales muuuuy a lo lejos, parecían resplandores, semejantes a los que se verían en el horizonte al alba, pero era la larga noche y eso, por supuesto, era todo menos corriente. Luego de algunas pesquisas desde varias posiciones, sus sentidos de súper elfo le llevaron a definir que eran llamas, llamas generadas por fuertes explosiones que estaban cubriendo zonas relativamente pequeñas, pero con una potencia inusualmente elevada. Las llamas habían ya consumido una porción del bosque a lo lejos, factor que preocupó profundamente a Helios –Larga noche, muuuucha nieve, fuego que tarda en apagarse, explosiones, orcos avanzando contra demonios durante esta época del año… algo no huele bien, y no era él, de pronto sí el mago, no tiene por costumbre bañarse-

De vuelta al campamento, Helios informó lo sucedido, entre los 5 decidieron acercarse hacia lo que parecía era el foco del fuego, donde se producían las llamas –Hay gente a la que le gusta meter la mano al fuego para ver si quema- y así pues se fueron acercando precavidamente hacia el resplandor. Vale decir que el único que veía alguna cosa era Helios, los demás bien podrían haber perdido la nariz y las orejas, pero ni se darían por enterados. Entre más cerca estaban, más fácil era para Helios ir detallando la escena, entre las potentes llamas pudo identificar 3 figuras, Orcos, uno de ellos con una risa típica de sanatorio mental, con su aspecto desaliñado, lo que podríamos llamar pelo más parecían trozos de raíz pegados a la cabeza; mientras que las otras dos figuras eran, a todas luces, guerreros, especialmente por sus atavíos, armadura, armas, detalles que distinguen al que le gusta romperse la testa contra los otros sin magia.

De pronto, Helios queda estático, apenas gesticulando con sus labios le dice al grupo que se oculten de manera rápida. El orco de pelos tiesos lo había visto, probablemente a los demás. Los muchachos no tardaron un brinco en despabilar y de ocultarse lo mejor que podían. Ryobak se trepó sobre un árbol, Arpad y Damalfit quedaron uno junto al otro detrás de otro enorme árbol, pero a nivel de tierra. Helios hizo lo propio y con sus increíbles habilidades se dispuso a mimetizarse y seguir de cerca los pasos de los orcos, que ahora se acercaban a la posición del grupo. La sorpresa de todos, hasta para ella misma, fue que Alaska se desvaneció en el aire, se escondió tan bien que no habría podido encontrarse a ella misma. Los orcos fueron dirigidos por el maniaco pelos necios hacia la dirección del grupo, separándose un poco el uno del otro buscaron abarcar terreno, mientras pelos necios se cubrió con las ramas de los árboles para no ser detectado, en lo que tuvo éxito frente a todos, menos Helios, que lo tenía en la mira desde el inicio, y Alaska, que por alguna razón desconocida podía notar a la perfección, desde donde sea que estuviera escondida, hasta los malos pensamientos de todos y cada uno.

La pelea dio inicio cuando los orcos llegaron al campo de visión de Arpad y Damalfit, los cuales iniciaron con un par de maniobras de campo. Arpad de inmediato se posicionó frente al que mejor armado parecía estar, un orco con pedazos de varias armaduras como propias, además de un escudo de buen tamaño en la espalda. El otro orco parecía algo más rudimentario, con armadura de cuero y unas rocas atadas de alguna manera a sus manos, extraño para unos, normal para los orcos. El pelos necios estaba a lo lejos, inexistente para quienes ya luchaban, poco a poco acortando distancia. Helios le seguía de cerca sin que, al parecer, lo notara.

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Damalfit, posicionado tras el monje, utilizó agrandar persona en Arpad, que resulto en una maniobra sobradamente eficaz para hacer frente al enemigo, un golpe del monje era como ser embestido por una casa pequeña, el orco del escudo sintió el daño de inmediato, dando aviso al otro para que lo apoyara a la brevedad. De un movimiento ágil, muy ágil, el orco de escudo ataca a Arpad y se aleja hacia el otro orco de rocas, fallando en lo primero, pero con tal destreza que el monje sabe al instante que no podrá atacarlo de manera desprevenida, es un guerrero muy hábil. Luego de esos, de la nada, una maraña de brezos se alza en el terreno, cubriendo una amplia zona, de inmediato hacia todo el terreno dificultoso para los dos camaradas, los orcos quedaron, misteriosamente, fuera de la zona. El pelos necios había usado un hechizo para esto, Damalfit había podido identificar el hechizo, no su efecto o lanzador, pero estaba claro para él que no era ninguno de los orcos a la vista.

Acto seguido, Damalfit ataca con hechizos a los orcos, causándoles daño. Pelos necios, sin dar espera, utiliza otro hechizo sobre Arpad, que logra resistirlo lo mejor que puede, pero se encuentra en problemas por estar dentro de la maraña, la cual hace daño a cada movimiento. Parece que nadie más decide actuar, Arpad se limita a enfrentar lo que yace ante sus narices, así que decide, a pesar del daño, salir de la maraña, pero antes de actuar, una fuerte explosión de fuego le hace una buena cantidad de daño. Damalfit había fallado una bola de fuego, Arpad ignora esto.

Eventualmente Arpad se libra de la maraña a costa de unos rasguños dolorosos, choca de frente contra los dos orcos, ‘escudo’ y ‘roca’, logrando derribar al segundo luego de un fuerte impacto de la maza que iba en dirección al del ‘escudo’. Por su parte, orco de escudo ataca a Arpad, infringiendo buen daño y haciendo la pelea más peligrosa para el monje. De la nada surge el pelos necios, que hasta ahora estaba oculto a los otros. Utilizando un poderoso conjuro, hace explotar en fuego todo a su alrededor, hiriendo gravemente a Arpad, quien ahora carga con un daño casi igual a su vida.

Pelos necios se vio obligado a revelar su presencia ya que Alaska, Ryobak y Helios le atacaron, casi de manera simultánea, tomándolo por sorpresa y causando tal cantidad de daño, que no le quedó más remedio que utilizar su último recurso, después de todo con la cantidad de daño causado no podía conjurar, al menos no tenía sentido intentarlo siquiera. La pelea se tornó a favor de los aventureros, quienes entre invocaciones, flechas, espadazos y mazazos, se habían deshecho de los dos orcos en tierra y a poco de lograrlo con el del pelos necios, quien en un acto desesperado utiliza de nuevo la explosión, haciendo suficiente daño a Arpad para mandarlo vía exprés a los brazos de Iyaki. Pelos necios, en un acto final le dice a Helios en común: ¡Alto!, pero éste no atiende y lo ataca, dejándolo inconsciente.

El monje ha caído, dos orcos inconscientes, ‘escudo’ y pelos necios. El “compañero animal” de Damalfit perdido, el esmalte de uñas de Alaska agotado, las pintas de aceite de Ryobak casi terminadas, los zapatos de baile de Helios ya piden cambio de tapas, la suerte está echada. ¿Y ahora qué? En una secuencia de eventos absolutamente aleatorios y afortunados, Helios inicia una plática con el pelos necios y en un acto de astucia le pregunta si tiene los medios para regresar a la vida a su camarada Arpad, por el cual pelos necios muestra respeto –también por Helios-. Esto lo hace como respuesta al interés del pelos necios por la suerte de sus camaradas, también, y el resaltar que ha sido inteligente por parte del grupo el hecho de no matar a ‘escudo’. Pelos necios dice que sí, luego de ellos hay una corta negociación, acuerdan preservar la vida de ‘escudo’, a cambio de que pelos necios vuelva Arpad a la vida, luego intercambiarán a éstos y cada uno por su lado, muy bonitos y orondos. El acuerdo se llevará a cabo en 4 ciclos, o algo así. –No me pagan por llevarles las cuentas de los días-

El grupo se retira, así mismo lo hace pelos necios, de suerte que ambos logren sus cometidos. Por lo pronto, los aventureros han hecho un retroceso de su zona inicial hasta las cercanías de la línea de defensa más próxima a la ciudad de los hijos de Tehamú. Las criaturas allí son mucho más poderosas y temibles, de hecho, se presenta ante ellos la criatura que había negociado con ellos, al menos se parece a esa, un demonio Babau. Éste les consulta las novedades de los últimos ciclos, además de confirmar qué clase de objetos son requeridos como parte de su pago, de modo tal que puedan equiparse mejor y ser más útiles en los ciclos por venir. Entre tanto, aunque el grupo intentó ocultar la presencia del orco prisionero al dejarlo dentro de un saco y mezclado con más bultos, el demonio lo advierte y decide llevárselo para interrogarlo, prometiendo devolverlo con vida, además de traer consigo los objetos que solicitan.

Al tiempo reaparece el demonio, entrega a Helios una cimitarra muy especial, poderosa y fácil de llevar. A Damalfit unos pergaminos con poderosos hechizos y a Ryobak, quien solicita información sobre Ufrengak, es llevado ante unos seres enigmáticos, le narran algunos acontecimientos de carácter secreto, advirtiéndole que si llegase a revelar lo que sabe, será objeto de su ira, o sea, si abre la jeta le mandan los del jabalí. Luego lo devuelven con los demás y, como había prometido el demonio, les entregan al orco, quien se encuentra en un estado de debilidad extrema, pero vivo.

¿Será que reviven a Arpad?
¿Será que el grupo sobrevive este Noxante?
¿Será que Helios logra comprarse ése tutú rosado que tanto quiere?
¿Encontrará Damalfit a su cosa horrible de nombre horrible?
¿Seguirá Ryobak quemándose hasta los calzones?

¡No se pierda el próximo capítulo!

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Orcos a la vista

Bienvenidos mis queridos lectores de razas variopintas a esta, su relatoría favorita de los eventos en nuestra querida, a veces caliente y a veces fría, y pachonchita Eiláar. –Ovaciones y aplausos grabados-

En el capítulo de hoy les estaré relatando de manera breve un evento ocurrido hace tiempo ya, cuando todavía el grupo no estaba bien cohesionado y funcionaba en la fe y las ganas de vivir. Los hechos a continuación narrados están basados en hechos reales, por favor no intentarlo en casa, somos profesionales.

Banda sonora de fondo, imágenes geniales acompañando. Baile sexy de nuestro coreógrafo profesional

Nuestros ¿héroes? se encuentran en medio del bosque profundo, una densa arboleda que ofrece resguardo en la superficie del duro invierno que acaece por la época de la larga noche. No hay más luz que la ofrecida por las antorchas y los conjuros del mago Damalfit. Las condiciones eran desfavorables para todos, menos para el mago y su cosa horrible de nombre horrible, ellos podían ver en la obscuridad –Imaginen esas manías raritas que deben tener cuando nadie más puede verlos- y por ello eran precavidos con el asunto de la locación que disponían para estacionarse.

Luego de una dura batalla hacía poco tiempo, los muchachos necesitaban descansar un poco; se encontraban en la compañía de un Orog –Cosa con mucho pelo que tiene un montón de fuerza y es muy feo. Y no están gordos, es el pelo que los hace ver rellenitos- que habían logrado atrapar por la ayuda de los Babau’s, quienes incapacitaron a la cosa esa grande y peluda –ahora le llamaremos Peluchín para efectos de practicidad-

El grupo se había estacionado en una zona relativamente fácil de mantener a la hora de las ofensivas orcas que aparecían esporádicamente. Peluchín estaba severamente debilitado, cuando de pronto, éste logró divisar un grupo, justamente, de orcos transitando en dirección a los demonios. Al instante empezó a gritar de modo tal que ellos pudiesen ubicarlo. No sabemos en qué andaba Helios –Se sospecha que estaba practicando un nuevo paso de ‘’choque’’, un baile que se inventó para cortejar a las hembras no se sabe de qué especie-, pero nadie evitó que los gritos de Peluchín causaran que ésta avanzada orca los detectara, de inmediato se lanzaron en la dirección donde se encontraban.

Por suerte, los alaridos de Peluchín sí que los escucharon –El grupo tiene serios problemas de cerebro flotante- , y reaccionaron ante la nueva situación, aunque se encontraban bastante magullados de su disputa anterior y no tuvieron suficiente tiempo para recuperarse, se tenían la confianza para controlar la nueva pelea; no obstante, prontamente solicitaron ayuda a los Babau’s a través de los Gibados.

La furrusca fue algo rápida, los orcos resultaron ser numerosos, alrededor de 13 fornidos, grandotes y malotes especímenes, todos ellos tenían una clase de garra o mano pintada en el pecho, de tono rojizo, era un distintivo de todos los orcos que se habían encontrado hasta ahora –De esto sabremos más adelante el significado-. En medio del zafarrancho, una bola de fuego salvaje aparece, de su impacto resultan ilesos todos menos Alaska, quien cae inconsciente, en un parpadeo la situación se había vuelto incontrolable, los Babau’s no aparecían, todos se encontraban en condiciones difíciles, lo mejor era correr como los hombres –muy rápido-, y eso hicieron.

Arpad, quien por ahora era el más fuerte en términos físicos, se hecho al hombro al costal de papas que era Alaska en el momento. Luego de ello, todos empezaron una suerte de retirada mientras los orcos les perseguían. A Peluchín no le fue muy bien, Helios lo despachó a los brazos de Iyaki antes de que todo esto ocurriera, era una amenaza latente y mejor no dar la posibilidad a la avanzada orca de recuperar un elemento tan peligroso.

Entonces, como ya se habrán dado cuenta, a estos gallitos de pelea los desplumaron aquel ciclo, y apenas estaban iniciando. No se sabe qué otras cosas salvajes les esperaran, por lo pronto, a Arpad le pesa haberse encargado de Alaska, porque los demás empezaron a hacerle burling y a emparentarlo con la mentada criatura. –A él le gustan más fornidas, más altas, con más carácter, en pocas palabras, más Goliath-

¿Seguiremos en las mismas de ‘’corre que te alcanzo’’?
¿Las bolas de fuego salvaje harán de las suyas en el bosque?
¿Podrá Arpad librarse de tanto sex appeal que tiene?
¿Logrará Helios enredarse con una de cada especie?

NO SE PIERDAN EL PROXIMO CAPITULO, VA A ESTAR BOMBA.

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Trabajando para los demonios
Pentamón 19 del 2273 CH – Época octava

Damalfit el mago yacía inconsciente sobre un charco de una espesa y grotesca saliva producida por el enorme jabalí, el enorme oso que no le permitía el paso a Ryoback era bastante fornido, su altura arrodillado era semejante a la de un humano común, su contextura similar a la de un enano adulto dejaba impactado al joven creyente de Zechi que nada podía hacer.

El grupo que finalmente había llegado no pudo ayudar de nada al ver la amenaza que tenían al frente, el mago que estaba en un estado bastante crítico perdía cada vez más sangre, inmediatamente el trasgo percibió la llegada de los combatientes, no dudó un instante en curar a su jabalí que estaba exageradamente cansado debido a las grandes corridas que tuvo que realizar. Seguido a esto, el trasgo se acercó al mago y lo curó, al parecer lo necesitaba vivo, algo muy extraño debido a los enfrentamientos anteriores, pero éste en un intento desesperado de huir del enorme cerdo que intentaba engullirlo , se arrastró por el suelo, cerca de arpad, y seguido a esto cayo nuevamente desmayado, arpad intento coger a Damalfit y montarlo a uno de los caballos pero lastimosamente falló, inmediatamente el trasgo le ordeno al jabalí que intentara nuevamente tragarse al mago, y esta vez lo logro, pero no del todo, pues aunque parecía que este lo hacía con el fin de matarlo, no fue así, ya que el trasgo también salto a la boca de animal, la cual era capaz de albergar un volumen bastante grande.

Todo el grupo se sorprendió al ver esto, y el primero en tomar alguna acción, fue el rápido y ágil batidor del grupo, que en una sutil acrobacia se montó a lomos del jabalí, pero vaya sorpresa se llevó el hombre cuando escucho que desde adentro del animal se podía escuchar a dos criaturas hablando. Todo parecía indicar que nuevamente el trasgo había curado a damalfit y además estos dos estaban teniendo una charla que tomo su origen en la cómoda boca del enorme jabalí.

- Que quieres de mi.-gritó el mago al volver demasiado asustado de su inconciencia.
- Silencio.- dijo el trasgo con un tono infantil mientras afinaba su oído para escuchar que ocurría afuera.- mi padre Tehamú solicita la ayuda de tu señora.- dijo el trasgo volviéndose al atemorizado mago.

El mago bastante impactado por la solicitud que le acababan de pedir, y más confundido aun por la forma que la pidieron respondió:

- Y Sakregaila ayudara, pero ¿era necesario pedirlo de esta manera?

- Lo lamento, pero no podía arriesgarme, no sabía a quién me encontraría, y peor aún, no sabía a ciencia cierta a quien buscaba- dijo la pequeña criatura mientras miraba fijamente al mago.- simplemente me comentaron que utilizaba la magia arcana, así que cuando me atacaste supe que eras tu

- ¿y para que necesitan mi ayuda exactamente?-pregunto Damalfit.

- Matar orcos, muchos de los malditos hijos de Janukra, y no aceptare un no como respuesta.- dijo el trasgo con mucha imponencia.
- Por mí parte no hay problema, lo difícil será convencer a mis compañeros, aunque no aseguro nada.

El trasgo con un aire de inconformidad, le ordeno al jabalí que expulsara con su lengua al mago, el cual cayó de las mandíbulas del enorme animal cubierto por una espesa saliva. El mago les pidió que lo siguieran y les comentó sobre la misión, Arpad no parecía contento, Alaska no tuvo problemas y el resto del grupo se tornaba indeciso. Luego de unos minutos de estar hablando, el trasgo salió de la boca del animal y prometió pagar el triple de lo que les estaban pagando en Meikos, a lo que el mago, en un momento de brillantez respondió que el valor a pagar era de 70.000 piezas de oro por cabeza, a pesar de que al trasgo le pareció uno suma bastante alta para unos guerreros de dichas habilidades, acepto a pagar la suma, luego los guerreros solicitaron de dos ciclos para poder tomar una decisión, el trasgo no se opuso a esto.

Un ciclo después y luego de haber convencido al resto de la compañía, ésta opto por partir directamente hasta el lugar en el cual tenían que realizar su nueva misión.

El grupo bordeo el pantano que tomaba una forma en curva hasta desaparecer, después de esto siguieron por la extensa y larga llanura, hasta llegar a lo que parecía un vasto campo amarillo, que por la deducción del grupo había sido destruido por las enormes criaturas que venían del norte, el lugar hacia el que se dirigían. Luego de pasar por el prolongado campo, el grupo llegó a una pequeña llanura verde y luego al interminable y terrible bosque profundo, se demoraron varios ciclos para llegar hasta este lugar, afortunadamente no pararon un solo minuto gracias a los poderes del trasgo que podían restablecer a los caballos.

Luego de llegar al inicio del bosque, comenzaron a buscar el camino, el cual fue encontrado por Veint, el familiar de Damalfit. Ya encontrados en el largo sendero, el grupo siguió por este por un buen rato, toda la naturaleza que debería de haber en este se encontraba completamente destruida, desde el árbol más grande hasta el brote más reciente estaba completamente marchito.

Unos minutos después de haber encontrado el camino, el trasgo avisó a la compañía que habían llegado al lugar por el que habían caminado tantos ciclos.

Al llegar el grupo pudo observar en los arboles a unas criaturas bastantes extrañas, eran una extraña combinación entre un humanoide pequeño y un horrible simio, estos eran gibados, a los cuales se les dio la orden de que llamaran a uno de sus mayores, de repente un babau apareció al frente de la compañía, estas eran las criaturas a las cuales iban a servir: demonios, hijos de Tehamú

La misión del grupo era bastante sencilla, ir hacia el frente sur y enfrentarse contra los orcos, nada muy diferente a su trabajo en Meikos.

Ya ubicados en el campo de batalla, no fue mucha la demora para que las tropas de orcos cayeran en ataque contra el frente, las flechas disparadas por el arco de Alaska impactaban en las gruesas y resistentes pieles de los orcos, las bolas de fuego que lanzaba Damalfit lograban hacer un buen daño a una buena cantidad de orcos que empezaban a emanar un fuerte olor a quemado, el bastón de Arpad se movía con agilidad golpeando con gran contundencia, las rápidas espadas de Helios cortaban velozmente a distintos contrincantes, Ryoback que fue el primero en caer, no pudo mostrar mucho su talento frente a los fuertes orcos que rápidamente lo dejaron inconsciente, pero un momento después de haber caído fue restablecido con la ayuda del grupo y volvió al fulgor del combate en donde luchaba con gran honor. Mientras se luchaba, los guerreros se daban moral, en especial Arpad que en mitad del combate, gritó muy valientemente el dogma del dios Kefhos, mostrando su devoción por éste.

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El combate transcurrió al principio muy reñido, los orcos se curaban entre ellos y, gracias a su gran número eran capas de arremeter contra alguien en gran número, pero luego uno a uno fueron cayendo, pero vaya sorpresa se llevó el grupo, cuando faltando solo uno para terminar con la batalla, se avistaron en la espesura, tres grandes orcos, entre estos, uno tenía un tamaño bastante grande y más grande aún era la gran maza pesada que traía a sus hombros.

El grupo preocupado, comenzó a correr hacia el lado opuesto del que venían las grandes criaturas, y pidieron ayuda a los gibados que se encontraban montados en los arboles cumpliendo el papel de vigías, y para suerte del grupo poco tiempo después de haber solicitado a los gibados, un gran grupo de aproximadamente unos treinta babau acudió a secundar al grupo, que rápidamente se puso al frente en la batalla.

Por suerte el grupo pudo asaltar al inmenso orco y tomarlo de rehén, el grupo que restablece el frente, se dispone a descansar, esperando a ver qué les puede esperar en el frío sexmón.

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El ataque del feroz jabalí
Pentamón 18 del 2273 CH – Época octava

Con el problema del anquilosaurio el grupo de aventureros se disponían a ingeniar un plan para por lo menos detener a la bestia que estaba masacrando tanto a hombres como a animales. Debido a la gran coraza del animal el primer plan del frente falló ya que ni siquiera los grandes maderos a modo de púas que se clavaron en el suelo pudieron hacerle frente al dinosaurio.

Viendo esto el grupo pensó que la mejor decisión era dejarlo ciego así que después de un intento fallido del mago en dejar cegado al animal Arpad con ayuda de Damalfit se montó en el lomo del animal y con la guja de Alaska logró impactarle en un ojo, el animal entro en cólera y aumentó su ritmo, pero para suerte el anquilosaurio se retiró hacia otro frente dándole problemas a otro grupo.

Luego de esto los días se tornaron sin novedad alguna, a excepción de un anguila gigante que sobrevolaba el frente, Damalfit notando que no era normal intento derribarla con uno de sus conjuros pero esta águila terminó siendo un druida en su forma salvaje que no lo pensó dos veces para atacar al mago, el mago se excusó y el druida comprendió y se retiró, era tanta la risa de Arpad que no pudo contener las lágrimas.

Ese mismo día por la noche Ryoback se dispuso a hacer la guardia pero el despistado guerrero noto al enorme jabalí de cuchillas que venía hacia nosotros solo hasta que lo tenía encima. Todos apurados a hacerle frente al jabalí salieron de sus carpas a combatir con él, al principio parecía fácil pero luego de un rato empezaron a notar un extraño comportamiento en el cerdo que había entrado en una extraña cólera hacia Damalfit. El gran animal tenía una gran defensa y sus colmillos semejantes a cuchillos cortaban todo a lo que se le atravesara y su objetivo principal era el mago. En uno de los intentos de huir del grupo logró llegar a una de las tiendas vecinas donde se apoyó a los agitados guerreros, pero aun siendo mucho mayor el número no se pudo hacer caer al jabalí. Luego de un rato de estar combatiendo se notó que este se regeneraba y además parecía que tuviese inteligencia propia algo que inquietaba mucho a todos.

Damalfit con uno de sus últimos conjuros invoco a un hipogrifo para retirarse del campo pero el jabalí lo siguió tan velozmente que dejo atrás al grupo que en un intento fallido de seguir al animal se perdió en la negrura de la noche.

Ya que al mago le fue imposible huir y disipándose el conjuro quedo frente a frente con la bestia y en una medida desesperada se trepo al lomo del jabalí en donde encontró a Ryoback el cual había aguantado mucho tiempo aferrado al lomo del cerdo.

El jabalí desesperado por encontrar a su objetivo clavo sus largos colmillos en su lomo intentando de esta manera darle al mago, pero no fue así como Damalfit cayo ya que en una brusca corrida del jabalí el mago no pudo sostenerse y quedo tumbado al lado del cerdo el cual no dudó en atacarlo.

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Cuando el mago se desplomó inconsciente el cerdo escupió algo que traía en su boca y parecía ser un pequeño trasgo que comenzó a hacer un tipo de ritual con Damalfit.
El grupo guiado por el diablillo, familiar del mago, pudo llegar donde se encontraba el mago pero no pudieron hacer nada ya que el pequeño trasgo invoco a un oso y amenazó al grupo.

Los aventureros que no le encuentran lógica a esto, piensan como resolver la situación del trasgo y el estado crítico del mago.

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La alerta de Meikos
Pentamón 9 del 2273 CH – Época octava

En Meikos, la capital de Mercari, han estado combatiendo estampidas de animales desde todo el norte desde finales de trimón. A la fecha han debido convocar aventureros y mercenarios que ya sea por gloria o por dinero estén dispuestos a servir a la ciudad, la cual se ha visto superada en número por la cantidad de animales, bestias y monstruos que salen no se sabe de dónde y amenazan con cruzar el pequeño bosque del norte de Meikos.
Varios frentes de defensa se han establecido a lo largo de 300 millas de frontera de Mercari intentando desviar a las interminables hordas de animales y monstruos que intentan cruzar hacia el país.
Uno de esos frentes, el primero al oeste del río Del Esclavo vivió un combate singular. Algún tipo de criaturas subterráneas comenzaron a atacar a las fuerzas de Meikos, dejando como única señal unos cráteres de casi 30 pies de diámetro. Otra criatura, esta vez voladora, arrasaba las atalayas de los tiradores con explosiones sónicas. Los ataques en conjunto, unos bajo tierra y el otro aéreo comenzaron a diezmar las filas de los soldados, quienes empezaron a retroceder hasta la empalizada que resguardaba las tiendas de los heridos y los oficiales.
Algunos vieron lo que parecía ser un mago ataviado de púrpura volar tras la criatura alada, mientras que los ataques subterráneos continuaron bosque adentro, donde ya no habían soldados por los que preocuparse.
De una tienda apareció el Capitán Farendon, máxima autoridad de La Fortaleza, quien indicó a todos los presentes que podían retirarse a Meikos para recibir nuevas instrucciones, pues este frente de defensa no tenía ya criaturas que lo acecharan.

Una vez en La Fortaleza varios de los aventureros sobrevivientes se inscriben nuevamente para combatir y son enviados al frente que combate junto al Pantano Veloz, donde llegan las criaturas más grandes y fuertes que son desviadas de su camino mucho más al norte por las tropas de élite.

Luego de casi 2 ciclos de marcha llegan al campo de batalla, una extensa llanura cubierta de una delgada neblina. Allí el método de pelea es muy diferente, pues grandes regimientos pueden ser aplastados por bisonte enormes o desperdigados por los aires por la cornamenta de alces terribles.
En un instante de la pelea un mago volador pasa sobre los soldados advirtiéndoles a todos de cuidarse de los ojos rojos, poco tiempo después todos pudieron ver a lo que se refería.
Una inmensa criatura acorazada con un gran mazo en el extremo de su cola barría todo a su paso, tres jinetes intrépidos comenzaron a dar círculos amplios frente a la criatura haciendo que ésta los persiguiera, mientras los demás piensan en una estrategia para acabar con la monstruosa y blindada criatura.

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Una diosa del inframundo
Pentamón 5 del 2273 CH – Época octava

Nuestro grupo de aventureros llegó a un salón enorme, los elfos oscuros nos rodearon, algunos murmuraban en su lengua pero solo uno de los nuestros les entendía, finalmente ante nosotros apareció una silueta femenina bastante grande, una deidad, una diosa, Sakregaila. La diosa a la que estos elfos oscuros han estado rindiendo tributo secretamente, su apariencia era tenebrosa y atractiva al mismo tiempo, esta diosa guerrera antigua que acompañó y luchó junto a sus fieles seguidores desde tiempos remotos era quien había sido convocada para juzgarnos, luego nos dimos cuenta de que los elfos oscuros a nuestro alrededor se encontraban de rodillas ante ella y con sus frentes tocando el suelo y sus manos por delante. De repente la diosa habló, al comienzo en una lengua que sólo nuestro compañero elfo sin sus orejas recientemente mutiladas entendió, pero al cabo de un rato la magia que salía de sus palabras hizo que las entendiéramos en nuestras mentes cada uno. La diosa nos relataba una historia y ante nosotros apareció entonces una visión, en esta aparecieron imágenes nítidas de guerras y batallas pasadas desde tiempos de antaño en donde estos elfos de piel oscura luchaban y sangraban al lado de su diosa, luego perdían después eran insultados, humillados marginados, torturados, masacrados y casi exterminados por sus hermanos altos elfos; al cabo de un rato las visiones se acabaron y estábamos de nuevo ante Sakregaila, en aquella habitación luego vino el juicio en que tendríamos que demostrar que tan dignos de estar allí éramos. Llamaron entonces a alguna criatura y entonces apareció en aquella habitación una enorme masa de carne viva echa de otras criaturas y bestias entre estas resaltaban más las serpientes que se retorcían en sus extremidades las cuales también eran evidentes, también se diferenciaba su boca y ojos pero la criatura no sentía ninguna sensación ni siquiera la del dolor que debería de sentir al caminar con las suturas, ulceras y rupturas que tenía alrededor de su cuerpo. Inesperadamente los elfos oscuros dieron comienzo al juicio y la enorme masa comenzó a dirigirse hacia nosotros, de inmediato comenzamos a atacarla, con armas, invocaciones y hechizos pero nada parecía afectarle a pesar de las potentes y mortíferas heridas que le causamos ya que la masa no producía ni un solo quejido de dolor fuera de eso cada que la golpeábamos de gravedad los elfos alrededor nos emitían chiflones y comentarios negativos y si la masa enorme nos golpeaba a nosotros se alegraban lo cual era realmente frustrante, nos querían ver morir, mientras esto pasaba nos dimos cuenta que algo más controlaba a la misteriosa criatura, finalmente empezamos a reducir de tamaño a esa cosa monstruosa hasta volverse pequeña y explotar en un enorme montón de fluidos y alimañas alrededor que hasta a algunos de los aventureros tuvo la desgracia que les callera esto encima y enfermarlos un poco, luego de todo el evento Sakregaila afirmó que habíamos sido juzgados, nos dió a escoger entre dos opciones irnos o quedarnos y que mientras nos quedáramos allí no seriamos tocados o mutilados de nuevo. Decidimos quedarnos, entonces a uno de nuestros compañeros y el único que no nos acompañó a la lucha en el momento del juicio le llamaron, por rendir tributo secretamente a Sakregaila fue tratado un poco menos peor y lo condujeron a otra habitación con varios de aquellos elfos oscuros donde comenzaron un ritual y lo ataron de brazos luego lo marcaron con una terrible cicatriz que pasaba justo por su frente por la mitad de su rostro y llegando hasta su vientre le dijeron entonces que tenía la marca de Sakregaila.

Finalmente a los ecos se escuchaba los golpes de acero contra acero probablemente proveniente de dos espadas, ¿podríamos no ser los únicos en ser juzgados ese día en un duelo a muerte? Los elfos oscuros a veces chiflaban negativamente a veces positivamente a lo lejos en su lengua pero finalmente todos se alegraron al mismo tiempo así que tal vez al juzgado no le fue muy bien…

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Una ciudad en la oscuridad
Pentamón 2 del 2273 CH – Época octava

Frente a frente los guerreros ahora se disponían a combatir, pero algo muy inesperado pasó, ahora el jinete se dirige al grupo de aventureros con unas muy frías e imponentes palabras, éste dice:
-Saben que pueden ganar, pero no sin sufrir grandes pérdidas, yo ya he perdido a mi montura, una inmensa pérdida para mí, no es deber mío decidir su futuro así que si me siguen podrán prolongar sus vidas y ser juzgados.
Los guerreros toman la decisión de seguir al jinete, este al ver la decisión del grupo saca su maza y la pasa frente a Alisa mientras le da unas órdenes, ésta obedece y su comportamiento parece como el de un zombie. El jinete le ordena a los guerreros que vayan al frente todos menos alisa que va al final de la fila, el grupo conformado la mayoría por humanos y elfos no tenía la capacidad de ver en la oscuridad así que eran guiados por los dos enanos que iban al frente, mientras caminaban se podía escuchar en el lugar un gran sonido parecido al de una explosión lejana, el mismo que habían escuchado antes pero entre más caminaban más fuerte se escuchaba y se repetía cada 10 segundos, luego de un rato se pudo percibir en el ambiente un olor muy fuerte era tan fuerte que este olor les quemaban las vías respiratoria y los ojos, luego de un rato los aventureros se acostumbraron a este.
Los enanos después de mucho caminar pudieron ver como sobre ellos se notaba lo que parecía el final de una cueva y ahora se podía oír el retumbar más fuerte, y al fondo en lo que parecía un abismo se podía escuchar como si hubiese un inmenso mercado de seres humanos, los enanos notaron que empezaron a descender por lo que parecía una sendero labrado en la ladera del lugar, se llevaron una gran sorpresa al ver que el sonido que parecían seres humanos era lo que parecía, se encontraron con un grupo de humanoides que en vez de parecerse a un humano parecían elfos.
La única diferencia que pudieron encontrar los enanos de éstos y los elfos era su extremadamente oscuro tono de piel y su brillante color de cabello, aunque en blanco y negro todo es brillante y oscuro, estas personas vestían cueros gruesos y escamas, vestimentas que para la gente normal son armaduras, pero para estos humanoides parecía ropa de diario. La ciudad estaba conformada en su mayoría por inmensas escalas o puentes y estos eran labrados de la misma roca del sitio, al subir por una de estas escalas llegaron a otra parte de la ciudad en la que se podía notar ahora que los humanoides vestían grandes armaduras parecidas a las del jinete que también los acompañaba, también se podía ver gente que parecían investigadores o Magos bastante ocupados con libros y pergaminos.
En un momento un hombre se le acercó al jinete, su armadura parecía un poco distinta y por el comportamiento parecía que era un rango mayor a éste, dicho hombre empezó a hablarle al jinete en lo que después supieron que era infracomún, una lengua que ninguno de los aventureros reconocía, luego de un rato el hombre se retiró, un grupo de soldados rodeó a los aventureros y los obligó a caminar hasta una torre. En esta se encontraron a dos mujeres muy bien vestidas y a un hombre que parecía un soldado pero era muy flexible en su comportamiento, una de las mujeres se dirigió al grupo en varios idiomas, pero por desgracia el único que entendía era Damalfit que estabainmóvil y sin fuerzas. Éste empezó a quejarse para ver si lograba que la mujer entendiese que reconocía los idiomas, pero lo único que logró fue que lo retiraran de la sala debido a que generaba una gran molestia para ellas, la mujer se acercó a Tarok y pronunciando unas palabras lanzó un hechizo sobre éste, Tarok no se resistió y de repente pudo entender el idioma que hablaba la mujer, Tarok ahora sería el traductor del grupo, la mujer se dirigió a los aventureros como seres de la superficie y llamó a Tessa y a Tarok abominaciones, coincidencialmente los dos elfos del grupo, la mujer dijo que iban a ser juzgados y sólo tendrían dos meditaciones antes del juicio.
Hasta su juicio el grupo es llevado hasta la cima de la torre y es lanzado por una trampilla en el piso, caen a algo que parece una cárcel y Tarok luego de lanzar luz puede ver que en una celda contigua hay un cuerpo que es alimento para una familia de glotones, Tarok domina al animal, luego lanza compartir sentidos sobre éste para poder ver hasta dónde llega la celda.
El animal explora, pero al parecer no hay escapatoria de aquel lugar, siendo así el grupo espera por su juicio, Damalfit se recupera y luego de dos días el grupo es sacado de ese lugar y es llevado hasta una amplia sala, en esta había mucha gente encapuchada, entre ellos estaba la mujer de antes que dirigía el juicio, ella volvió a lanzar el conjuro a Tarok y dijo: “Por la gracia de Sakregaila hoy se decidirá ante la cámara el destino de estas personas.”
Cuándo Damalfit escuchó eso sacó la conclusión de que la historia de La noche perpetua no era un cuento para niños sino que era algo real.
En dichosa sala habían muchos objetos de tortura, llamaron a Tarok y a Tessa al frente donde metieron sus manos en unos huecos y en estos les apresaron, luego un grillete de caucho que colgaba de una cadena del techo del lugar sirvió para amarrarles sus cabellos, luego unos hombres con una precisión quirúrgica les cortaron las orejas y luego prendieron fuego a los cabellos de los pobres elfos.
Luego toda la sala se unió en un solo canto e hicieron un rito de invocación del cual surgió entre humo y fuego la silueta de una mujer que muy posiblemente decidirá el futuro del grupo.

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Mas allá de la oscuridad
Quamon 19 del 2273 CH – Época octava

Ahora con Vlarn muerto las arpías se retiran del campo ya que el guerrero era el único objetivo identificado, el grupo camino un poco por la cueva pero ya el cansancio era demasiado y se vieron obligados a parar. El druida con uno de sus conjuros ablandó la tierra para que fuese más cómoda y todos se dispusieron a descansar
Mientras tanto en ese mismo momento, en Zarquitania un hombre llamado Damalfit que se hospedaba en la ciudad fue visitado por Covalus el líder del consejo de magos de la ciudad. Después de conocerse mejor y hacer un par de preguntas Covalus le ofreció un “trabajo” a Damalfit, nada económico ya que al joven mago no le importaba mucho el dinero si no el conocimiento. Más que un trabajo era una oportunidad para Damalfit y este al enterarse que tenia que ver con los poderosos magos de Helkadil no dudó en aceptar. Al día siguiente Covalus le dio un par de objetos al mago que consistían en dos pergaminos mágicos, un pergamino bastante amplio y en blanco y un objeto de madera con un símbolo, Covalus le dijo a Damalfit que al lugar donde iría habría un hombre al cual si se le enseñaba dicho objeto de madera cambiaria la forma de actuar hacia el. Cuando el joven mago ya estaba preparado Covalus lanzó un hechizo de luces danzantes sobre el pergamino en blanco que tenía Damalfit y de él se reveló una imagen que parecía el de una caverna, Covalus le pidió a Damalfit que pusiera la mano sobre el pergamino y lo tele transporto hacia dicho lugar
Cuando Damalfit llego empezó a explorar por la cueva y notaba que su conjuro de luz duraba menos de lo habitual (este conjuro había sido lanzado encima del pergamino por el que se había tele transportado) así que prendió una antorcha. Al avanzar un poco mas se empezó a sentir un olor muy peculiar, con los estudios en alquimia de Damalfit pudo concluir que era un tipo de gas pero el mago muy ingenuo continua con su llama que tenia un color verdoso debido a este gas, mas adelante el mago escucho una un silbido demasiado fuerte que provenía del gas, el mago lanzo su antorcha hacia atrás pero el gas ya había rodeado al mago que por el fuego de la antorcha exploto, el mago logro cubrirse pero las quemaduras fueron muy fuertes
Después de este mal recibimiento el mago decidió lanzar nuevamente su conjuro de luz pero ahora en la parte delantera de su túnica y siguió su camino. Después de caminar un rato el mago escucho que unos pasos de un reptil lo seguían y el mago acelero su paso
Cuando el grupo dormía y mientras tarde cuando Tarok relevaba la guardia del enano, hubo un gran estallido que despertó a todo el grupo de un inmenso susto, parecían sonidos de explosiones artificiales y no el de un derrumbe. El grupo siguió con su descanso pero un momento después Tarok y Tessa sintieron gracias a su magnífico sentido auditivo élfico una onda que venia del fondo de la cueva, nadie más podía sentir esto ya que no tenían el oído tan desarrollado como los elfos, estos informaron al enano que no podía sentir la vibraciones del suelo debido a que no estaba parado en roca viva ya que Tarok había ablandado esta, el enano camino hasta poder tocar la roca viva y ahora si pudo sentir las vibraciones que parecían explosiones como las que los enanos suelen hacer en las minas pero era algo periódico. Tarok se transformó en un búho y fue a explorar el lugar ya que dicho sonido le había llamado la atención. Llego a un punto donde se veían como caían piedras desde arriba desde pequeñas piedras no mayores a un maní hasta piedras grandes como balones, al ver que el sonido lo producía eso se retiro pero un instante después de que se volteó, Damalfit callo por esa abertura ya que corría nervioso debido al ruido del lagarto que lo perseguía ,Tarok al escuchar el ruido producido por la caída se devolvió al ver que era y al ver que era una persona y que no parecía agresiva lo curó con uno de sus conjuros, Damalfit agradecido siguió al búho y se encontró con las demás personas del grupo quienes lo interrogaron para ver si era de confianza.
Mientras tanto el sonido de pasos del lagarto que se había escuchado antes incrementaba, todos se prepararon y Damalfit les comunico que parecía un gran lagarto , Tarok convoco a un pequeño búho y luego lanzó un conjuro para ver a través de el y lo envió hasta la grieta para poder ver a la criatura que se acercaba, según la descripción de Tarok el grupo concluyo que era un dimetrodonte pero no venia solo, un jinete de tamaño mediano venia montado encima del enorme lagarto, todos se prepararon para la batalla y Tarok conjuró luz del día en el búho el cual alzo vuelo para iluminar todo el lugar.
Cuando la criatura y el grupo estaban frente a frente, el monstruo empezó a hablar en el idioma de la lengua negra y Tessa no pudo resistir el fuerte idioma, Damalfit confiado en que el objeto de madera que le dio Covalus tendría efecto contra esta criatura no pensó ni un instante y mostro dicho objeto a esta criatura, el dimetrodonte saco su lengua, la disparó contra este objeto y se lo arranco de las manos a Damalfit luego su jinete la agarro y ahora hablo en común:
-Con que tú eres mi pago, entonces debes de tener el mapa.
Damalfit consternado por la traición de Covalus y avergonzado por su ingenuidad intento arreglar las cosas con calma cosa que no le sirvió de nada, el dimetrodonte disparo su lengua contra Damalfit y lo dejo tan débil que no podía ni sostenerse y callo desmayando, siguiente a esto el jinete invoco a un draco y le dio la orden de agarrar al Damalfit y el mapa que era el mismo que habían usado para tele portarlo. La batalla había empezado, todos luchaban con gran fuerza, Tarok invoco a dos cocodrilos para que les ayudara a luchar, Tessa, massamune y el resto de guerreros luchaban ferozmente contra el draco, el inmenso lagarto y su jinete. Hubo un punto en la intensa batalla en la que el jinete casteo un hechizo contra Tarok y sus ropas se convirtieron en metal duro y solido, además perdió sus aptitudes de druida. Tessa le ayudaba a Tarok a quitarse todo el metal pero era inútil, todos siguieron haciéndole frente al dimetrodonte y cuando por fin parecía como si hubiese muerto sus se paro de un salto y su inmensa lengua apreso el cuello de uno de los cocodrilos, luego apreso nuevamente con su lengua al otro cocodrilo y lo postro sobre su espalda y con su inmensa aleta empezó a cortarlo como con una sierra.

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Luego de derrotar al dimetrodonte los guerreros siguieron disparándole al draco y al jinete. Alisa que estaba persiguiendo al jinete fue afectada por un efecto mágico de ilusión ya que el jinete hizo esfumar una de las flechas que tenia en el pecho y su olor produjo dicho efecto, ahora que el cocodrilo que estaba enganchado en la aleta pudo salir de esta se dirigió hasta el jinete para acabar con el, no tubo la misma suerte el otro cocodrilo que después de quedar sordo ciego y atontado por el efecto del lengüetazo del lagarto quedo a ordenes del jinete, pero para suerte del grupo a este le quedaba poco tiempo invocado.
Luego de esto el jinete se dirijo hasta el draco y agarro el mapa que tenía Damalfit, y con su otra mano le acerco una masa que tenia forma de dragón y dicho pergamino que estaba en blanco se ilumino revelando unas runas .
Todos se esforzaban por matar al jinete, este se montó en su draco y se alejó del grupo pero con un toque de suerte dicho draco se esfumo porque la duración del hechizo había culminado, pero a pesar de esto el jinete se curo de sus heridas y esta listo para combatir con el grupo cara a cara.

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