El olvido creador

Irdeluc bajo ataque (Parte 2)
Quamon 13, 2272 CH – Época octava

Tras Fray Jhon y sin darse cuenta, varios de sus atacantes morados pudieron seguir su huída por medios mágicos. Ahora, en la tranquila plaza de Fateus se escuchan gritos, se ve sangre y un ser que parece una armadura andante, desconocido hasta ahora por la gente del pueblo.

La Orden del Puño Plateado no duda un momento en iniciar la batalla y Balderk alerta que sus enemigos se llaman afilantes y ya los había combatido antes, en las afueras de la pequeña aldea de Blemoa, al sur de Irdeluc.
Todos combaten con fiereza, aunque el enemigo parece incansable y muy resistente, dos afilantes caen y quien pareciera el líder de esta cuadrilla se cobra la vida de Mahachi, el monje recién agregado a la orden, y es su verdugo quien detiene la pelea, dando la oportunidad a la orden de combatir uno contra uno y acabar con esto, pero Balderk se niega, suponiendo que son criaturas despiadadas sin honor.
El combate se extiende por un tiempo más y finaliza con tres afilantes muertos, uno inconsciente y Mahachi asesinado.

Rápidamente, la orden revisa el pueblo en busca de más enemigos, sin éxito, la gente del pueblo se muestra un poco más tranquila, aunque a todos los asalta la duda sobre la procedencia de las criaturas.

El afilante sobreviviente fue amarrado y enterrado hasta el cuello, para neutralizar la amenaza cuando despierte, el pueblo fue convocado a una reunión en la plaza, precedida por Balderk. Al pueblo se le informa de la amenaza afilante, también de la invasión de Irdeluc y la posible caída de Blemoa, se les insta a pelear y defender el pueblo, mientras que la orden se aventurará al norte para traer provisiones de una cueva que se sabe tiene armas y comida.

La gente de Fateus tiene divididas sus opiniones, algunos empacan sin pensarlo para dirigirse a Meikos, otros especulan y minimizan el problema, y algunos pocos piensan que deben defender el pueblo de cualquier enemigo, a éstos últimos, la orden promete armar y apoyar en esta labor.
Kormak, un enano guerrero que se hospedaba en Fateus, quiso ayudar a la orden y ofreció sus conocimientos en cartografía para realizar un mapa del pueblo y poder montar la resistencia.

La ágil Onixa es enviada a interceptar la caravana que se dirije a Irdeluc para avisarle de los recientes sucesos, y evitar que sean tomados por sorpresa.
El pueblo rápidamente se va quedando en silencio por la gente que lo abandona en busca de refugio en la capital. El dueño de la posada, presta gustoso su edificio para la resistencia, mientras que él y su familia se apresuran en alcanzar a los demás en su camino a Meikos.

Naoco y Miró, los dos guardias cedidos a la orden en favor de su misión, hacen guardia, mientras el resto duerme, en una tensa calma.

Quamon 14, 2272 CH – Época octava

Mientras la mayoría dormía, Onixa llevó el mensaje a la caravana, fue escuchada y en agradecimiento fue enviado de vuelta con ella un explorador del anillo de alerta de la caravana. Pero antes de llegar, Balderk, Jaytax, Vladimir, Faeron y Kormak tomaron camino al norte, en busca de las prometidas provisiones.

Onixa y el explorador llegan al pueblo, y el estilizado elfo de inmediato se interesa en conocer cualquier detalle de la pelea librada contra los afilantes, incluso se entrevista con el afilante enterrado, ahora despierto, aunque no consigue mucha información de éste, pero si la suficiente para preocuparse y volver de inmediato para intentar avisar a la caravana la dimensión de lo que se está enfrentando.

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Irdeluc bajo ataque (Parte 1)
Quamon 13, 2272 CH – Época octava

Luego de las audiencias con el capitán de la caravana de Meikos y de reclutar aventureros y personas del pueblo de Fateus, parte la caravana con rumbo a Irdeluc, no sin antes indicar que dejarán refuerzos en el pueblo, para apoyar a las compañías de aventureros que conforman la llamada Orden del Puño Plateado y los Corsarios del Oeste, dejando a un evocador llamado Vladimir como el encargado de reportar sus avances.

En Irdeluc…
Mientras tanto en Irdeluc, un templo a la diosa Zechi se construye en la arboleda a las afueras del pueblo, en convenio con la Orden del Volcán Verde, seguidores de la diosa del fuego. En el templo de Lerman, un clérigo de Zechi se instruye en la biblioteca, luego de algunos días de recuperación, tras estar al borde de la muerte, espera la respuesta del sacerdote del templo sobre la tarea que Lerman tiene para él.
En medio de la calma que invade al pueblo en la época de la siembra, gritos de pavor en las calles llaman la atención de los pocos soldados que aún están en el cuartel, y de los novicios y clérigos de Lerman, del sur parecen llegar una ola de criaturas de piel morada, metálica, llenos de púas afiladas, horribles dientes, apariencia humanoide y voz chirriante.
Sin mediar palabra atacan a los habitantes de Irdeluc, trepan por las casas y rompen todo a su paso, rápidamente el pueblo es un caos y se tiñen de sangre las pocas calles que se habitan.
Los clérigos de Lerman salen rápidamente a lidiar con la amenaza, el sacerdote del templo debe hacer uso de un armadura de ingeniería que se tenía reservada para usar en el noxante, con esto pueden controlar un poco a las criaturas, pero de donde vienen parecen haber muchas más, rápidamente el pueblo parece tener más de estas criaturas que habitantes.
El sacerdote en un intento por salvar un preciado tesoro de Lerman, ordena al clérigo de Zechi, llamado Fray Jhon usar un pergamino de teleportar y la imagen de un cuadro, para que sirva como visión de su destino, llevándose consigo a dos novicios.

En Fateus…
En la tranquilidad y calma que ahora vive el pueblo de Fateus, luego de la partida de la bulliciosa caravana, la Orden del Puño Plateado discute temas de estrategias de combate, para estar preparados para partir al norte, ahora con su número incrementado y con renovadas energías.
Allí, en un lugar que no conoce, Fray Jhon aparece con los dos novicios y agitadamente busca ayuda entre las personas del mercado, rápidamente se pone en contacto con Balderk y cuenta lo sucedido en Irdeluc, y, antes de que todos puedan reaccionar, parece que la calma de Fateus también ha sido interrumpida…

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La petición de la orden del puño plateado
Quamon 12, 2272 CH – Época octava

Otro día pasó y comenzaron las audiencias con el capitán de la caravana de Meikos, Balderk aparecía de primero en la lista.

En nombre de la recién formada Orden del Puño Plateado, se solicitó a la caravana ayuda para apoyar a los pueblos del norte de Fateus, pero al parecer el norte del país termina con Fateus, por lo menos para la capital. A pesar de la imposibilidad de prestar ayuda por parte de la caravana, el capitán prometió investigar sobre lo que la orden llamó La Tríada, e instó a los magos de Meikos que venían con él a encontrar información al respecto.

Los magos pueden parecer un caos cuando descansan, pero al tener un objetivo es sorprendente lo bien que trabajan, nada más saber que debían averiguar de La Tríada se valieron de su conocimiento, objetos mágicos y conjuros, para dar respuesta sobre esta desconocida secta, que al parecer, solo es conocida en el norte lejano de Mercari.

Ahora la orden espera la respuesta de la caravana, pues están empeñados en ayudar los hasta ahora desconocidos pueblos del norte y combatir la ahora muy nombrada Tríada

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Llega la caravana de Meikos
Quamon 11, 2272 CH – Época octava

El grupo ahora denominado “La orden del puño plateado”, por el recién agregado Faeron, ha vuelto del pueblo de las montañas, a dos días de camino para esperar en el pueblo de Fateus una caravana que supuestamente viene de Meikos, la ciudad capital del país.

Luego de ir donde el anciano que se supone fuera un mago poderoso antaño, han podido descifrar el escrito que aparece en el mapa que tienen, en élfico antiguo, según el viejo. El mapa reza: “Cuando el rojo te vea, solo un luxante te salvará”, y aún cuando ahora todos pueden leerlo, parece que siguen sin entenderlo.

Faeron parece haber sido finalmente aceptado como uno del grupo, al regalarle armas y una armadura mejor que la que tenía, Balderk ha comerciado la compra de telas y pinturas, al parecer, para realizar un estandarte de la orden.

Al llegar la caravana de Meikos, todo en el pueblo fue un bullicio, parecen ser más de 200 criaturas, separadas por su ocupación, magos, paladines, guerreros, druidas, exploradores…
Les tomó casi todo el día ubicarse, levantar tiendas y sacar toda la mercancía que traían para Fateus.

El monje Mahachi ha buscado entre los magos ayuda para entender el significado del escrito en el mapa, no lo han resuelto al parecer, pero al menos tienen muchas ideas los magos.
El druida Jaytax ha entrado en comunión con los demás druidas y orado bajo la sombra de un gigantesco árbol bendecido por Unhi Era, luego de esto ha comprado su anhelada cimitarra y un escudo digno de un druida.
Balderk como siempre buscando algo que comprar entre los mercaderes, ha tenido que esperar que terminen de descargar toda la mercancía.
Onixa se ha preocupado más por practicar su escondido arte de dibujante que por nada más.

Parece que la caravana partirá en dos días, por ahora solo se han preocupado por ubicarse y entregar mercancías, ya veremos mañana.

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