El olvido creador

Una diosa del inframundo

Pentamón 5 del 2273 CH – Época octava

Nuestro grupo de aventureros llegó a un salón enorme, los elfos oscuros nos rodearon, algunos murmuraban en su lengua pero solo uno de los nuestros les entendía, finalmente ante nosotros apareció una silueta femenina bastante grande, una deidad, una diosa, Sakregaila. La diosa a la que estos elfos oscuros han estado rindiendo tributo secretamente, su apariencia era tenebrosa y atractiva al mismo tiempo, esta diosa guerrera antigua que acompañó y luchó junto a sus fieles seguidores desde tiempos remotos era quien había sido convocada para juzgarnos, luego nos dimos cuenta de que los elfos oscuros a nuestro alrededor se encontraban de rodillas ante ella y con sus frentes tocando el suelo y sus manos por delante. De repente la diosa habló, al comienzo en una lengua que sólo nuestro compañero elfo sin sus orejas recientemente mutiladas entendió, pero al cabo de un rato la magia que salía de sus palabras hizo que las entendiéramos en nuestras mentes cada uno. La diosa nos relataba una historia y ante nosotros apareció entonces una visión, en esta aparecieron imágenes nítidas de guerras y batallas pasadas desde tiempos de antaño en donde estos elfos de piel oscura luchaban y sangraban al lado de su diosa, luego perdían después eran insultados, humillados marginados, torturados, masacrados y casi exterminados por sus hermanos altos elfos; al cabo de un rato las visiones se acabaron y estábamos de nuevo ante Sakregaila, en aquella habitación luego vino el juicio en que tendríamos que demostrar que tan dignos de estar allí éramos. Llamaron entonces a alguna criatura y entonces apareció en aquella habitación una enorme masa de carne viva echa de otras criaturas y bestias entre estas resaltaban más las serpientes que se retorcían en sus extremidades las cuales también eran evidentes, también se diferenciaba su boca y ojos pero la criatura no sentía ninguna sensación ni siquiera la del dolor que debería de sentir al caminar con las suturas, ulceras y rupturas que tenía alrededor de su cuerpo. Inesperadamente los elfos oscuros dieron comienzo al juicio y la enorme masa comenzó a dirigirse hacia nosotros, de inmediato comenzamos a atacarla, con armas, invocaciones y hechizos pero nada parecía afectarle a pesar de las potentes y mortíferas heridas que le causamos ya que la masa no producía ni un solo quejido de dolor fuera de eso cada que la golpeábamos de gravedad los elfos alrededor nos emitían chiflones y comentarios negativos y si la masa enorme nos golpeaba a nosotros se alegraban lo cual era realmente frustrante, nos querían ver morir, mientras esto pasaba nos dimos cuenta que algo más controlaba a la misteriosa criatura, finalmente empezamos a reducir de tamaño a esa cosa monstruosa hasta volverse pequeña y explotar en un enorme montón de fluidos y alimañas alrededor que hasta a algunos de los aventureros tuvo la desgracia que les callera esto encima y enfermarlos un poco, luego de todo el evento Sakregaila afirmó que habíamos sido juzgados, nos dió a escoger entre dos opciones irnos o quedarnos y que mientras nos quedáramos allí no seriamos tocados o mutilados de nuevo. Decidimos quedarnos, entonces a uno de nuestros compañeros y el único que no nos acompañó a la lucha en el momento del juicio le llamaron, por rendir tributo secretamente a Sakregaila fue tratado un poco menos peor y lo condujeron a otra habitación con varios de aquellos elfos oscuros donde comenzaron un ritual y lo ataron de brazos luego lo marcaron con una terrible cicatriz que pasaba justo por su frente por la mitad de su rostro y llegando hasta su vientre le dijeron entonces que tenía la marca de Sakregaila.

Finalmente a los ecos se escuchaba los golpes de acero contra acero probablemente proveniente de dos espadas, ¿podríamos no ser los únicos en ser juzgados ese día en un duelo a muerte? Los elfos oscuros a veces chiflaban negativamente a veces positivamente a lo lejos en su lengua pero finalmente todos se alegraron al mismo tiempo así que tal vez al juzgado no le fue muy bien…

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