El olvido creador

Orcos a la vista

Bienvenidos mis queridos lectores de razas variopintas a esta, su relatoría favorita de los eventos en nuestra querida, a veces caliente y a veces fría, y pachonchita Eiláar. –Ovaciones y aplausos grabados-

En el capítulo de hoy les estaré relatando de manera breve un evento ocurrido hace tiempo ya, cuando todavía el grupo no estaba bien cohesionado y funcionaba en la fe y las ganas de vivir. Los hechos a continuación narrados están basados en hechos reales, por favor no intentarlo en casa, somos profesionales.

Banda sonora de fondo, imágenes geniales acompañando. Baile sexy de nuestro coreógrafo profesional

Nuestros ¿héroes? se encuentran en medio del bosque profundo, una densa arboleda que ofrece resguardo en la superficie del duro invierno que acaece por la época de la larga noche. No hay más luz que la ofrecida por las antorchas y los conjuros del mago Damalfit. Las condiciones eran desfavorables para todos, menos para el mago y su cosa horrible de nombre horrible, ellos podían ver en la obscuridad –Imaginen esas manías raritas que deben tener cuando nadie más puede verlos- y por ello eran precavidos con el asunto de la locación que disponían para estacionarse.

Luego de una dura batalla hacía poco tiempo, los muchachos necesitaban descansar un poco; se encontraban en la compañía de un Orog –Cosa con mucho pelo que tiene un montón de fuerza y es muy feo. Y no están gordos, es el pelo que los hace ver rellenitos- que habían logrado atrapar por la ayuda de los Babau’s, quienes incapacitaron a la cosa esa grande y peluda –ahora le llamaremos Peluchín para efectos de practicidad-

El grupo se había estacionado en una zona relativamente fácil de mantener a la hora de las ofensivas orcas que aparecían esporádicamente. Peluchín estaba severamente debilitado, cuando de pronto, éste logró divisar un grupo, justamente, de orcos transitando en dirección a los demonios. Al instante empezó a gritar de modo tal que ellos pudiesen ubicarlo. No sabemos en qué andaba Helios –Se sospecha que estaba practicando un nuevo paso de ‘’choque’’, un baile que se inventó para cortejar a las hembras no se sabe de qué especie-, pero nadie evitó que los gritos de Peluchín causaran que ésta avanzada orca los detectara, de inmediato se lanzaron en la dirección donde se encontraban.

Por suerte, los alaridos de Peluchín sí que los escucharon –El grupo tiene serios problemas de cerebro flotante- , y reaccionaron ante la nueva situación, aunque se encontraban bastante magullados de su disputa anterior y no tuvieron suficiente tiempo para recuperarse, se tenían la confianza para controlar la nueva pelea; no obstante, prontamente solicitaron ayuda a los Babau’s a través de los Gibados.

La furrusca fue algo rápida, los orcos resultaron ser numerosos, alrededor de 13 fornidos, grandotes y malotes especímenes, todos ellos tenían una clase de garra o mano pintada en el pecho, de tono rojizo, era un distintivo de todos los orcos que se habían encontrado hasta ahora –De esto sabremos más adelante el significado-. En medio del zafarrancho, una bola de fuego salvaje aparece, de su impacto resultan ilesos todos menos Alaska, quien cae inconsciente, en un parpadeo la situación se había vuelto incontrolable, los Babau’s no aparecían, todos se encontraban en condiciones difíciles, lo mejor era correr como los hombres –muy rápido-, y eso hicieron.

Arpad, quien por ahora era el más fuerte en términos físicos, se hecho al hombro al costal de papas que era Alaska en el momento. Luego de ello, todos empezaron una suerte de retirada mientras los orcos les perseguían. A Peluchín no le fue muy bien, Helios lo despachó a los brazos de Iyaki antes de que todo esto ocurriera, era una amenaza latente y mejor no dar la posibilidad a la avanzada orca de recuperar un elemento tan peligroso.

Entonces, como ya se habrán dado cuenta, a estos gallitos de pelea los desplumaron aquel ciclo, y apenas estaban iniciando. No se sabe qué otras cosas salvajes les esperaran, por lo pronto, a Arpad le pesa haberse encargado de Alaska, porque los demás empezaron a hacerle burling y a emparentarlo con la mentada criatura. –A él le gustan más fornidas, más altas, con más carácter, en pocas palabras, más Goliath-

¿Seguiremos en las mismas de ‘’corre que te alcanzo’’?
¿Las bolas de fuego salvaje harán de las suyas en el bosque?
¿Podrá Arpad librarse de tanto sex appeal que tiene?
¿Logrará Helios enredarse con una de cada especie?

NO SE PIERDAN EL PROXIMO CAPITULO, VA A ESTAR BOMBA.

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jogike jogike

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